“Mi hijo no se quiere quedar solo con la edad que tiene ya…”, “Su madre y yo no podemos ir ni a cenar por ahí los dos solos, nos llama constantemente angustiada”, “No le hables de ir a campamentos y dormir allí, se pone malo”. Estos son solo algunos ejemplos de las situaciones que traen a consulta las familias con hijos/as con miedo a separarse de su padre y de su madre. Este miedo es común en menores de edad y se le denomina ansiedad por separación.

La ansiedad por separación en un tipo de trastorno de ansiedad que padecen algunos niños/as y adolescentes. Se caracteriza por un miedo excesivo, para la edad del menor, relacionado con la separación de las personas por las que siente apego (DSM 5).
Cuando saben que se puede dar una separación del hogar o de las figuras de apego suele sentir mucho malestar, se le puede percibir nervioso, inquieto y/o preocupado.
Se da una preocupación excesiva, y a ojos de los adultos exagerada, en relación a que a esas figuras de apego les pase algo. Por ejemplo un accidente, un atraco por la calle, una enfermedad, la muerte…
Le puede preocupar también el que algún acontecimiento, por ejemplo una enfermedad, perderse, ser raptado, pueda causar la separación de su padre y madre.
Suele rechazar ir a dormir a casa de alguien (amigo, familiar…) o hacer excursiones que impliquen pasar largo tiempo fuera de casa, incluso a quedarse solo en su propia casa, por miedo a la separación.
Todas estas situaciones vienen acompañadas de una elevada ansiedad, nervios, llanto, enfado, vómitos, diarrea, dolor de tripa, bombardeo de llamadas y mensajes telefónicos constantes. Todo ello con el objetivo expresar ese gran miedo y por otro lado de intentar calmarlo.
Este tipo de ansiedad causa mucho malestar tanto en el menor como en su familia, ya que el padre y la madre sufren también por la angustia que padece el menor en momentos de separación. Además, a medida que el niño/a crece este miedo va interfiriendo más en su vida ya que no hace planes que impliquen alejarse de su padre y madre, como por ejemplo no ir a campamentos, fiestas de pijama, torneos de deporte que impliquen viajar…
¿Cómo puedo ayudar a mi hijo o hija con este miedo excesivo?
Es importante no reñir ni castigar al menor por sus reacciones. El miedo que siente es tal que no lo puede controlar, le invade totalmente y cree firmemente que le puede pasar algo a su padre-madre y/o a él mismo y que nadie estará ahí para ayudarle.
Hay que escuchar sus miedos, dejar que se exprese y no quitar valor a cómo se siente.
Evita enfadarte por cómo actúa ya que tu hijo/a se sentirá culpable por el malestar que está causando en la familia.
En ocasiones, cuando esta ansiedad está condicionando el funcionamiento familiar es conveniente pedir ayuda profesional donde os dotarán de herramientas tanto al o la menor como al padre/madre.
Este tipo de ansiedad es más común de lo que parece y para que la intervención tenga éxito se deben involucrar todos los miembros de la familia.
Pide ayuda si la necesitas, no estás solo/a.
Laguntza behar baduzu, eskatu.



